miércoles, 22 de marzo de 2017

NUEVAS FORMAS DEL TEATRO ESPAÑOL EN LA PRIMERA MITAD DEL SIGLO XX. VALLE-INCLÁN. GARCÍA LORCA

NUEVAS FORMAS DEL TEATRO ESPAÑOL EN LA PRIMERA MITAD DE SIGLO. VALLE-INCLÁN. GARCÍA LORCA

1. Introducción

El teatro es espectáculo, eso es lo que lo distingue de los demás géneros. En esta época el público es casi exclusivamente burgués y aristocrático. De esto derivan limitaciones y problemas tanto ideológicos como estéticos. Dentro de los primeros, son escasas las posibilidades de un teatro que vaya más allá de donde puede llegar la capacidad autocrítica de este público. En el terreno estético, se observarán fuertes resistencias ante las experiencias innovadoras.

2. Panorama del teatro español en el primer tercio del s. XX

En estos años se puede hablar de crisis en el teatro, aunque las palabras crisis y teatro siempre van unidas, habría que entender esta crisis en el sentido de calidad, no de la demanda.
Se publicaban los textos en ediciones baratas de notable consumo, puesto que el público no solo veía teatro, sino que lo leía y organizaba muchas funciones de aficionados en sociedades artístico-recreativas y en casas particulares.
Podemos resumir el panorama del teatro español del primer tercio del XX en dos tendencias: por un lado, el teatro que triunfa, drama postromántico de Echegaray, “alta comedia”, teatro costumbrista...; por otro lado, el teatro que pretende innovar.

3. El teatro que triunfa

La comedia burguesa representada por Benavente.

3.1 La comedia burguesa

Se trata de la “alta comedia”, un tipo de teatro que alcanzó el favor de la burguesía, público medular en aquellos tiempos. La alta comedia plantea acciones en el medio predilecto de la familia acomodada y pretende que sus personajes y conflictos tengan la apariencia de seres y situaciones de la vida real.
De entre los cultivadores de este género más representativos son: José Tamayo y Baus, Adelardo López de Ayala, José de Echegaray y Jacinto Benavente.

3.2 La comedia benaventina

Jacinto Benavente es la figura más representativa. Propuso un teatro sin grandilocuencias, sin excesos, con una fina presentación de ambientes cotidianos, y una “filosofía” trivialmente desengañada. A ello, se añade su ingenio, su profunda ciencia escénica y una notabilísima fluidez de diálogo.
Benavente prefiere la mordacidad y la ironía a la visión en profundidad. El dialogador se comió al dramaturgo.
El teatro de Benavente es un teatro de interiores:
  • Interiores burgueses ciudadanos, en los que se sitúan los personajes de vida acomodada, cultos, brillantes conversadores. Reflejan las contradicciones entre el sistema moral e ideológico de la burguesía y sus conductas. La ironía y la sátira se utilizan como medios de distanciamiento respecto a las situaciones presentadas.
  • Interiores cosmopolitas. Constituyen un grupo al modo del teatro histórico-político, de doble intención, lastimera y crítica, que reflejan una situación social decadente.
  • Interiores provincianos, que recogen en su seno un mundo hipócrita, cerrado y lleno de prejuicios de donde suelen destacar unos personajes mucho más amplios de miras que entran en conflicto con él.
  • Interiores rurales. El drama rural fue un género explotado en el teatro y la novela de entre siglos. La burguesía y las clases medias urbanas agradecían la exhibición de unos seres que hablaban una lengua pretendidamente popular y experimentaban pasiones “naturales” en un medio áspero y brutal. Generalmente se trataba de personajes estereotipados, que no llegan a dar sensación de veracidad.

3.3 El teatro en verso

Se incorpora el lenguaje modernista a la escena. Esto se asocia a una ideología marcadamente tradicionalista que ante la crisis espiritual de la época, responde exaltando los ideales nobiliarios, las gestas medievales etc.
Villaespesa como lírico asumió lo más superficial del Modernismo. Ruiz Ramón juzga su teatro como desafortunado en la construcción dramática y excesivamente retórico en la métrica.
Marquina alteró igualmente la lírica y el teatro. Sus obras responden a los mismos temas que los de Villaespesa. En sus obras, Marquina presenta una visión de la historia apologética y ejemplar.

3.4 El teatro cómico

Alcanzó gran éxito entre el público dos nuevos teatros: la comedia costumbrista y el sainete. Los hermanos Álvaro Quintero llevan a escena una Andalucía superficial, tópica y falsa a fuerza de eliminar cualquier referencia a los problemas concretos de aquella tierra. Simplificaron a gusto del público personajes y conflictos, contribuyeron a crear el estereotipo lamentable de lo andaluz.
Carlos Arniches cultivó un género, el sainete. Su producción se puede dividir en dos partes: por un lado, los sainetes, de ambiente madrileño y continuadores del género chico; y por otro la denominada “tragedia grotesca”
En los sainetes de Arniches se repite el esquema del obrero honrado y trabajador, el “chuleta”, bravucón popular antagónico; y la muchacha aguerrida e ingeniosa, objeto de la disputa entre ambos.
En otro nivel más bajo -por su calidad, no por su éxito- del teatro cómico de este periodo se encuentra el género llamado “astracán” cuyo creador fue Pedro Muñoz Seca con La venganza de Don Mendo.

4. El teatro innovador

Es el teatro de:
  • Unamuno, que le atrajo el teatro como vehículo para presentar conflictos humanos que le obsesionaban. Fedra.
  • Azorín, se propuso tardíamente unos experimentos teatrales al margen de las fórmulas vigentes, oponiéndoles lo irreal y lo simbólico. Su obra más interesante es la trilogía Lo invisible.
  • Jacinto Grau no llegó a triunfar en España. Su producción se inspira en temas del Romancero.
  • Gómez de la Serna, padre del Vanguardismo español, se quedó sin estrenar la mayor parte de sus obras. Se anticipa al antiteatro Ionesco.

4.1 El teatro en la “Generación del 27”

  • Alberti. El hombre deshabitado. Fermín Galán sobre un héroe republicano fusilado. Con esta última inicia un teatro político que continuará con Noche de guerra en el Museo del Prado.
  • Miguel Hernández. Teatro social. En 1937 comienza a cultivar un teatro de combate.
  • Alejandro Casona. La sirena varada. En su teatro se combina el humor y el lirismo. Su principal mérito es la perfección constructiva y el tiento al combinar fantasía y realidad. Sus personajes suelen ser bastantes convencionales.
  • Max Aub. Escribe, según sus palabras, “comedias de vanguardia” impropias para los teatros españoles al uso benaventino o al de Muñoz Seca.

5. Los grandes renovadores: Valle-Inclán y Lorca

Llega una innovación de características muy peculiares y bastante autóctona con la obra de dos autores personalísimos: Valle-Inclán y García Lorca.
Aunque son muy individuales, tienen ambos en común rasgos sustanciales, como el haber dedicado su esfuerzo a distintos géneros literarios, sin limitarse a la literatura dramática, haber estado en el teatro “por dentro”, y no sólo como escritores, hallarse abiertos a las nuevas formas de expresión (el cine) y, sobre todo, crean con absoluta libertad y sin límites de género alguno. El teatro de ambos es un teatro que sustenta gran parte de su peso en la palabra.
Su teatro tiene correspondencias con las innovaciones contemporáneas fuera de España: el teatro épico de Bertold Brecht, el absurdo de Ionesco, o el distanciamiento de Piranello.

5.1 Valle-Inclán

El entusiasmo por Valle se ha desencadenado por: 1. La incorporación definitiva a nuestro teatro de técnicas y orientaciones artísticas nuevas. 2. La exigencia de un teatro que desarrollase lenguajes propiamente teatrales. Y 3. La profundización en la realidad por la vía del expresionismo artístico.
El expresionismo se puede definir como “el movimiento estético que se originó por el rechazo hacia el arte como representación de realidades externas; ha de ser una plasmación de las tensiones internas, una síntesis anticlasicista de la experiencia, la confusión total de todos los integrantes del universo”. El expresionismo deforma la realidad. Así Valle participa en algunos preceptos expresionistas al inventar el esperpento. En el teatro esperpéntico el movimiento, el gesto, la dicción, los ruidos, la luz, los olores, adquieren un valor simbólico y afectan a todos los ambientes y a todos los personajes.
La obra dramática de Valle comienza en 1899 con un drama titulado Cenizas y se cierra en 1927 con Sacrilegio. La evolución interna de ese teatro muestra una constante voluntad de renovación formal y temática.
El proceso que conduce desde los primeros dramas “decadentes” hasta la instauración del “esperpento” no es lineal ni unívoco.
Las constantes de la dramaturgia valleinclanesca:
  • Se trata de una obra profundamente crítica con la realidad. Incluso cuando Valle se sitúa en espacios de apariencia modernista, como sucede en La marquesa Rosalinda, acción y personajes son tratados con el distanciamiento necesario como para conducir a la reflexión, y la ironía está presente en toda la textura de la obra. Esta visión crítica se hace mucho más dura y descarnada en los esperpentos.
  • La referencia directa para esta crítica a España en distintas épocas y localizaciones convencionales. Se asemeja a la Generación del 98.
  • La poetización del lenguaje alcanza un elevado nivel Hay una elaboración meditada de los diálogos y las acotaciones. Esto también ocurre en los esperpentos como Luces de Bohemia.
  • Es un teatro total, integrador, un teatro irrepresentable.
  • La deformación expresionista, poblada de exageraciones y contrastes en personajes, lengua y acción.
Valle-Inclán, que comenzó escribiendo un teatro que tenía mucho de callejón sin salida, romperá con él mediante una vuelta a las fuentes del drama, vuelta que adoptará dos direcciones fundamentales: la del mito y la de la farsa. La primera dirección le llevará a la adopción de un “espacio galaico” y la segunda a la de un “espacio dieciochesco”. Su función es doble: la de lugar dramático de una acción que refleja algo muy otro que Galicia o el siglo XVIII, y la de materia prima en disponibilidad para ser transfigurada y dotada de sentidos que trascienden su propio contenido.

5.1.1 Ciclo mítico

La sociedad elegida por Valle será utilizada como recipiente donde alojar una visión del mundo en la que el mal, la irracionalidad y la animalidad humanas, el sexo y la muerte, en tanto fuerzas primarias que rigen la existencia del hombre, actúan en libertad.
Divinas palabras. Representa el culmen del ciclo mítico en el sentido de mostrar figuras violentas y carnales. A la crueldad alía aquí Valle una profunda piedad por los personajes.

5.1.2 Ciclo de la farsa

  • Farsa infantil de la cabeza del dragón. En la pieza se produce una deformación pre-esperpéntica de valores tradicionales y de sus tipos representativos.
  • Con La marquesa Rosalinda sustituye la prosa por el verso, que será el vehículo expresivo de las restantes farsas.
  • En Farsa italiana de la enamorada del rey. Consiste la farsa en una ridiculización del mito histórico de la unión entre la realeza y el pueblo.
  • La Farsa y licencia de la reina castiza representa la caricatura de la corte isabelina.

5.1.3 Ciclo esperpéntico

“El esperpento es la deformación de la realidad con un espejo cóncavo”. Algunas obras del esperpento, como Luces de Bohemia, están hechas para ser representadas con marionetas o guiñoles.
En qué se basa el arte y el lenguaje del esperpento:
  • En la base del esperpento hay una deformación y una distorsión de la realidad. Esta deformación paródica no retrocede ni ante la muerte.
  • Degradación de los personajes, que suelen aparecer animalizados o cosificados.
  • Empleo de contrastes, especialmente entre lo dolorosos y lo grotesco.
  • Espacios escénicos múltiples y también degradados.
  • Característico es también el humor, un humor basado en la mordacidad y la risa agria, que se erige como un ataque demoledor.
  • El lenguaje asombra por la riqueza y por la variedad de registros empleados. Aspecto llamativo es lo que podríamos denominar “desgarro lingüístico”.
  • Libertad formal. El esperpento se da en teatro, poesía y novela; pero incluso aceptando la limitación de las cuatro obras teatrales así llamadas por Valle.
La creación del esperpento sin menoscabo de la originalidad de Valle, no surge como algo individual y aislado.

5.3 El teatro de García Lorca

La relación de Lorca con el teatro fue tan intensa y apasionada como con la poesía. No solo como autor dramático, sino como promotor de espectáculos al frente de La Barraca.
La obra dramática lorquiana:
  • Farsas. Obras sumamente estilizadas, en las que la convención dramática se establece a partir de códigos muy simples y familiares, como el teatro de títeres. Los elementos cómicos y dramáticos se solapan y entrecruzan en ellas.
  • Teatro surrealista. Es la parte más experimental y propiamente vanguardista del teatro de Lorca.
  • Dramas. Bodas de Sangre, Yerma y La casa de Bernarda Alba. Las referencias directas a a España contemporánea caracterizan estos dramas.
Los asuntos: tema del amor imposible; tema del amor frustrado; tema de la separación; mito del deseo imposible o de la oposición del deseo y la realidad. Habría que hablar de una situación dramática básica como núcleo de la dramaturgia lorquiana: el universo dramático de Lorca, como totalidad y en cada una de sus piezas, está estructurado sobre una sola situación básica, resultante del enfrentamiento conflictivo de dos series de fuerzas que, por reducción a su esencia, podemos designar: principio de autoridad y principio de libertad.
El conflicto que en cada obra se desencadena entre ambos principios desemboca en la frustración individual o colectiva de los protagonistas, y se resuma en la palabra que cierra La casa de Bernarda Alba: ¡Silencio!. La trayectoria dramática de Lorca estuvo marcada por la búsqueda de la tragedia concebida en términos clásicos. Una tragedia intencionada, deliberada y consciente.
Los procedimientos dramático-literarios:

  • Referencias a la realidad inmediata. Situaciones y personajes proceden y se sitúan habitualmente en medios familiares al autor, como la Andalucía rural.
  • Fuerte presencia de elementos folclóricos y populares. Un constante recurso a canciones y romances populares.
  • Simbolismo. Como el bastón en La casa de Bernarda Alba como representación de dominio y poder. O el Agua estancada como símbolo de muerte. O los caballos y jinetes como símbolos de libertad y virilidad.
  • Poetización. La importancia del lenguaje verbal en el teatro de Lorca es muy grande. El teatro lorquiano alcanza una elevada dimensión poética. Los diálogos están poblados de imágenes. Los ritmos son muy cuidados y la eufonía de la frase se procura meticulosamente.
  • Abundancia y libertad de recursos en la construcción teatral. Pluralidad de códigos, tanto verbales como no verbales.

lunes, 20 de marzo de 2017

NARRATIVA DEL SIGLO XX

NARRATIVA DEL SIGLO XX

Nuevos modelos narrativos del S. XX

La narrativa del S. XX establece contrastes con la novelística del siglo anterior. Podemos decir que la novela decimonónica era simplemente una narración que exponía en lenguaje cultivado un conflicto de caracteres que no eran sino el trasunto, el reflejo de un ordenamiento social burgués, definido en términos de verosimilitud.
Frente a esta concepción firme y monolítica, con muchos matices, naturalmente, la novela del S. XX se ha fragmentado en mil pedazos, todos ellos dotados de fuerte personalidad, que reflejan un orden/desorden social mucho más humano y vertical.
La novela responde a nuevos condicionamientos sociales diametralmente opuestos a la concepción positiva y racionalista del S. XIX, de la que se deriva ese afán de captar la “realidad” tal cual es, lo que convierte al narrador en dominador absoluto de su relato. En consecuencia, el narrados del S. XX debe recurrir a procedimientos técnicos diferentes. Así como a recursos expresivos adecuados.
La novela del XX debe reflejar en sus temas, en sus personajes, en sus técnicas y en su lenguaje sustanciales diferencias con su predecesora. La novela deja ahora de ser reducto de nobles personajes encorsetados en su lenguaje pulcro para incorporar al hombre medio y habitante de bajos mundos que se expresa en un lenguaje roto y a veces incoherente como el mundo/sociedad que habita.
Síntesis de algunos de los procedimientos técnicos:
  • Abandono del realismo objetivo y minucioso, en beneficio del subjetivismo.
  • Una segunda novedad técnica la constituye el abandono de la descripción minuciosa del personaje.
  • Finalmente, las novedades en el manejo del espacio y del tiempo constituyen relevantes innovaciones. Ya no interesa mucho la narración lineal, paso a paso, con los acontecimiento ordenados, en sucesión lógica. De ahí el flash-back o marcha atrás y el tiempo circular que proporciona diversas lecturas, diversos modos de empezar o acabar el relato.
  • Dentro ya de las formas de expresión, podemos destacar, en primer lugar, el llamado fluir de conciencia, que es un monólogo interior surgido del fondo mismo del alma del personaje. La introspección, el símbolo y otras muchas maneras de expresión son otros recursos interesantes.

La novela española anterior al 36: novela del 98, novecentista y vanguardista

En los primeros 3 años del S. XX existen una producción novelística muy importante en España. A la hora de analizar la novelística de preguerra hay que tener en cuenta dos hechos. El primero es que el realismo y el naturalismo narrativos no han desaparecido. El segundo es que las tendencias que señalaremos en el plano de la innovación narrativa (novela noventayochista, novela novecentista, novela vanguardista y novela realista) se van superponiendo, conviven unas con otras sin que haya muerte súbita de ninguna al aparecer la otra.

La novela de la generación del 98

El fin de siglo llega envuelto en turbulencia y crisis. Esta crisis afectará a gente como Unamuno, Azorín, Baroja y Valle-Inclán, quienes reaccionarán creando una nueva narrativa a medio camino entre:
  • El regeneracionismo, pues de él esta nueva novela hereda la preocupación por la renovación nacional.
  • El modernismo, pues de él hereda el tratamiento estetizante de una problemática social, política, histórica o filosófica.

Notas comunes a la narrativa del 98

  • Los novelistas del 98 son hombres profundamente desengañado de la realidad del momento. Se alejan de posturas activas, pero están preocupados por su país. Esta preocupación se reflejará novelescamente de dos formas:
    • Encontraremos la actitud contemplativa del soñador.
    • Hallaremos un desconsolado escepticismo.
  • Desaparece la objetividad narrativa. Los novelistas no buscan la reproducción pura de la realidad, sino su reflejo en el individuo y los procesos que desencadena en la conciencia.
  • Sus problemas existenciales y religiosos aparecen reflejados en sus protagonistas.
  • Estos novelistas llevan a cabo una renovación estilística.

La novela novecentista

Bajo el nombre de "Generación del 14” se conoce a los escritores que se manifiestan en el periodo comprendido entre el final del Modernismo y del Noventayochismo, y la Generación del 27.
Hombre con sólida formación intelectual, hay en ellos un común deseo de defender los valores de la inteligencia, pero también los valores de la disciplina, del trabajo y del pensamiento.
Ortega y Gasset ejerció sobre ellos una auténtica “jefatura espiritual”. Su obra Ideas sobre la novela nos sirve para ver su concepción del género narrativo, concepción que tendrá influencia en los novelistas de este periodo:
  • El género narrativo ha entrado en decadencia porque se han agotado los temas.
  • La novela tiene que hacernos vivir y no limitarse a describir las cosas y los personajes.
  • La trama ha dejado de ser lo esencial y ahora el interés se centra en los personajes.
  • La acción, que ha de ser mínima, actúa de mero soporte. La esencia de lo novelesco ha que buscarla en el puro vivir, en el ser y el estar de los personajes.
  • El novelista debe ser capaz de crear una realidad imaginaria, un ámbito cerrado, propio de la obra, que se comunique lo menos posible con el nuestro y nos mantenga herméticamente cerrados en su interior. Para conseguir ese hermetismo, la novela debe ser densa, tupida, prolija en detalles minuciosos.
Las dos tendencias más importantes dentro de la narrativa novecentista fueron la novela intelectual, en la que se da una fusión de la acción novelesca con reflexiones ensayísticas de signo filosófico o estético ( Ramón Pérez de Ayala) y la novela impresionista que se caracteriza por una acentuación de lirismo, lo sensorial y lo subjetivo. (Gabriel Miró).

La novela vanguardista: novela del 27

Estos novelistas manifiestan un radical rechazo hacia las formas y el lenguaje de la tradición realista-naturalista y aspiran a empezar de cero. Cultivan la narrativa experimental.
En el nuevo arte narrativo son ingredientes imprescindibles la fantasía, la imaginación, la originalidad y la exaltación vitalista y sensual de la existencia. El novelista se sirve a menudo del humor y la ironía para marcar su distanciamiento respecto a la realidad. Surge una narrativa alegórica o simbólica, esencialmente lírica e intelectual, con una fuerte proyección autobiográfica.

La novela realista

En el periodo de 1920-1935, pese al gran impacto de las vanguardias, hay autores que se oponen a este tipo de arte y cultivan una novela realista. Son los llamados <<disidentes de la nueva literatura>>. Algunos se incorporan a la tradición del realismo sólo por motivos estéticos (realismo tradicional). Desarrollan fundamentalmente conflictos individuales y se centran en el análisis psicológico de los personajes. Otros, en cambio, les mueve una finalidad social y su postura es de protesta y rebeldía (realismo social). Se ocupan estos últimos de los problemas colectivos y claman contra la injusticia.
Hay que diferenciar entre los que se limitan a seguir las fórmulas de la novela del XIX, y aquellos que anticipan la problemática y las técnicas realista o neorrealistas que veremos en la novela de postguerra.

Novela posterior al 36

La novela del exilio

  • Ramón J. Sender. Sus novelas del exilio son de temática muy variada: de tema americano; de carácter autobiográfico como Crónica del alba, su obra más conocida, compuesta de nueve novelas; de tendencia simbólica, como El rey y la reina. Mención especial merece Réquiem por un campesino español.
  • Max Aub. Sobre la guerra civil escribió Campo cerrado.
  • Francisco Ayala. De enfoque moral y satírico sobre los problemas humanos, Muertes de perro.
  • Rosa Chacel. Autora de la novela Memorias de Leticia Valle.

La literatura narrativa interior

Década de los cuarenta: tremendismo

Narrativa afín al régimen triunfante. a) novelas sobre el tema de la guerra vista desde la perspectiva del vencedor (Concha Espina, Retaguardia) b) bien novelas de evasión o realistas al estilo del S. XIX como Antonio Zunzunegui.
Novela fantástica y humorística, caracterizada por el humor, la fantasía y la creación de mundos imaginarios que reflejaban una visión desencantada y escéptica del mundo.
Se inicia una novela del realismo existencial y tremendista , cuyo temas son la miseria y sordidez de la vida cotidiana, la frustración y angustia personal, la inadaptación social, la soledad y la muerte. Los personajes son desarraigados, desorientados o marginados y la técnica es la de la novela realista tradicional. Camilo José Cela, La Familia de Pascual Duarte. Drama rural con un lenguaje desgarrado y fuertemente expresivo.

Década de los cincuenta: realismo social

Conciben la novela como testimonio directo del momento histórico y como instrumento de denuncia social y política. La función del novelista es la de registrar con total objetividad hechos y conductas externas de personajes o grupos, sin comentarios ni valores personales (objetivismo como técnica predominante), como sí de una cámara fotográfica se tratara.
Hay que diferenciar dos tendencias en los años 50: Neorrealismo y Realismo Social. A la primera pertenece La Colmena de Cela. Adopta una postura testimonial y crítica y determinadas técnicas narrativas: el objetivismo, la reducción espacio-tiempo y el protagonista colectivo, ambientes sórdidos, pobres, cargados del pesimismo que asfixia a los personajes, así como un lenguaje directo y desnudo, que refleja los rasgos de los estratos sociales de los que proceden los personajes.
Los autores del realismo social añaden, además, un compromiso social. Esta novela tiene como tema preferente la sociedad española.

Década de los sesenta: experimentación

Tiempo de Silencio, de Luis Martín Santos, señala sin duda un nuevo rumbo de nueva narrativa. Son ya novelistas cultos que han viajado y conocen la literatura extranjera, de la que recogen mucha de las innovaciones.
Ahora ya no interesa sólo denunciar la mediocre realidad, sino someter al hombre y sus circunstancias al análisis sistemático que ayude a interpretar los condicionantes y trampas de una sociedad cada vez más compleja.
Las innovaciones técnicas afectan a:
  • Posición del autor y punto de vista: el autor desaparece y renuncia a la omnisciencia. Además el relato adopta la 3ª persona, mezclándose con la 1ª o la 2ª, monólogo interior.
  • Estructura externa: desaparece a veces el capítulo sustituido por la secuencia, en ciertos casos el texto carece de interrupciones o signos de puntuación.
  • Estructura interna: técnica del contrapunto (mezcla de varias historias que se implican) y la caleidoscópica (mezcla de muchas acciones y personajes).
  • El tiempo: se desprecia el tiempo cronológico y se valora la memoria, se usa la técnica del flash-back, el relato se concentra en tiempo breve y el tiempo narrativo es lento.
  • Los personajes se despersonalizan y el protagonismo es colectivo.
  • El espacio: es limitado o se reduce a la interioridad del protagonista.
  • Los temas: desencanto, soledad, escepticismo, amor, relaciones personales, preocupaciones existenciales.

La novela actual

Comienza con Eduardo Mendoza y su novela de género negro o policiaca La verdad sobre el caso Savolta, con la que se vuelve al relato de argumento comprensible y lenguaje directo.
Son sus principales caracteres los siguientes:
  • Argumento comprensible
  • Personaje definido
  • Estructura simple
Son sus principales líneas, autores y obras:
  1. Novela de intriga: Muñoz Molina, Beltenebros.
  2. Novela generacional: en la que se relatan los problemas de un personaje por razón de su edad.
  3. Novela histórica: Umberto Eco, El nombre de la rosa.
  4. Novela intimista: centrada en el mundo interior.
  5. Novela prolongada del realismo: Julio Llamazares, La lluvia amarilla.
  6. Novela metaliteraria: es una reflexión sobre la propia novela. Juegos de la edad prohibida, Luis Lanero.
  7. Novela estilística: muy atenta al lenguaje cuidado y preciosista.


LA NOVELA HISPANOAMERICANA EN LA 2ª MITAD DEL S. XX

La novela realista de tipo tradicional

La nueva novela hispanoamericana recogerá los frutos de una doble línea evolutiva: por un lado el relato breve de tema fantástico y por otro, la novela realista de temática autóctona.
Ya en la narrativa de principios de siglo, vinculada al modernismo, se desarrolla un tipo de relato breve de orientación no realista. De temas fantásticos como Leopoldo Lugones que desarrolla una temática mítica y fantástica en los cuentos de Las fuerzas extrañas. U Horacio Quiroga que puebla sus relatos de temas extraños, truculentos y ambientados en la selva misteriosa.
A principios del S. XX, de manera paralela al modernismo poético, es cuando se produce una novela realista y naturalista plenamente arraigada en la realidad americana.

La renovación de la narrativa entre 1940 y 1960

La década de los 40 es un periodo de gran esplendor cultural para América Latina.

El realismo mágico

En el marco socio-cultural de la América Latina en esta época en la que recibe tantos inmigrantes de diferentes partes del mundo, es donde se produce la renovación narrativa hispanoamericana, iniciada por una generación de escritores nacidos a finales del S. XIX o principios del XX: Jose Luis Borges, Miguel Angel Asturias y Alejo Carpentier. Esta renovación se ha conocido con el nombre de <<realismo mágico>>.
Alejo Carpentier, en el prólogo de su novela El reino de este mundo explica que el concepto se le ocurrió durante su estancia en Haití.
Esa superrealidad que los surrealistas europeos habían de buscar en el mundo de los sueños se encuentra de manera espontánea en América, menos influida por el racionalismo occidental, y donde la magia forma parte de la vida cotidiana "lo real maravilloso". Gabriel García Márquez es el máximo exponente del realismo mágico.

Jorge Luis Borges

Es una figura de primer orden en la literatura contemporánea internacional. Además de destacado poeta, lo mejor de la obra borgiana son sus cuentos. Dejando a un lado sus lúdicas novelas policiacas escritas en colaboración con Adolfo Bioy Casares. La brevedad del relato, en los cuentos, no le impide abordar temas de gran complejidad, como los que se enumeran a continuación:
  • El carácter ilusorio de la realidad. La ficción y la realidad se yuxtaponen y se confunden.
  • El misterio de la identidad, basado en la idea panteísta de que todo hombre es dos hombres.
  • El mundo como laberinto, en el que el hombre anda perdido y sin rumbo, hasta encontrar la salida, la muerte.
  • La concepción circular del tiempo, en el que pasado, presente y futuro se mezclan de manera inextricable (intrincada).

Miguel Ángel Asturias

El señor presidente es su novela más importante. Inspirada en Tirano Banderas de Valle-Inclán, es una de las primeras novelas sobre el tema del dictador, subgénero que tendrá larga continuidad en la narrativa hispanoamericana.

Alejo Carpentier

El siglo de las luces de carácter histórico y El recurso del método sobre el tema del dictador.

Del <<boom>> a la actualidad

A mediados de los años sesenta la narrativa hispanoamericana alcanzó una proyección internacional extraordinaria. La cantidad y calidad de obras que aparecieron en esos años hicieron que el fenómeno se calificara de auténtico <<boom>>.

Julio Cortázar

Su novela más importante fue Rayuela que utilizaba técnicas narrativas revolucionarias, como la estructuración en secuencias sueltas.
Lo más valioso de su producción fueron sus cuentos, insertos dentro del realismo mágico en el que se percibe la influencia de Kafka y de los surrealistas. En ellos lo fantástico y lo absurdo surge en medio de la realidad cotidiana.

Juan Rulfo

Su novela Pedro Páramo lo convirtió en uno de los maestros del realismo mágico.

Gabriel García Márquez

Periodismo y narrativa se enriquecen y complementan en sus obras. Cien años de soledad, es la novela emblemática del <<boom>> de la narrativa hispanoamericana y, sobre todo, una obra maestra ya clásica. La obra es el máximo exponente del realismo mágico, ya que lo fantástico e insólito aparece mezclado con la realidad cotidiana.

Mario Vargas Llosa

Vargas Llosa es uno de los escritores más completos de su generación. Aparte de su obra novelística, ha desarrollado una importante labor como periodista, dramaturgo, cuentista y ensayista.
La ciudad y los perros fue la novela que encabezó el <<boom>> y que reveló como uno de los mejores novelistas hispanoamericanos. La casa verde es su segunda novela. Conversación en La Catedral es su obra más ambiciosa, de compleja estructura.

Otros autores

Ernesto Sábato

Su producción novelística tiene como principales exponentes El túnel y Sobre héroes y tumbas obras en las que la trama novelesca está al servicio de un trasfondo filosófico y existencial.

Últimas tendencias de la narrativa hispanoamericana

La temática sigue estando centrada en la realidad social latinoamericana, pero ha remitido el experimentalismo formal de los años sesenta. El realismo mágico sigue utilizándose, pero de manera más moderada.

Autores: Augusto Monterroso, Alfredo Bryce Echenique, Isabel Allende...